La piel es tan fácil, es como si el cuerpo te lo pide a gritos.
Ese es el momento en que siento que la debilidad se apodera de mi cuerpo. Anula todo mi ser, los pensamientos vuelan y sólo es el éxtasis que te pide eso que tanto intentas obviar.
Es inútil. Ya llegó. Está ahí la verdad, la verdad más fuerte, más banal y sensorial de todas.
De un momento a otro, estás ahí, donde tantas veces decidiste decir no. Es que el cuerpo ya no sabe mentir: es el momento de sentir.
Quien dice que la cabeza lo puede todo, es mentira. El deseo lo destroza todo, es una máquina con dientes bañados en sangre a la que no le importa nada. Rompe todo, nubla los pensamientos y después, mente en blanco.
Llegó, y no hay más. Es el momento, el cuerpo lo sabe. Como dijo Cerati: "y en un segundo me encontré en tu órbita, extasiándome".