''El que no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera.''
-Truth
"Nadie nos advirtió que extrañar es el costo que tienen los buenos momentos".
Mario Benedetti.

lunes, junio 04, 2018

cero

Son las 02:38 de un lunes, y no pude resistir la abominable tentación de escribir unas palabras en este lugar que solía ser mi refugio ante la adversidad.
Hoy nos encontramos nuevamente: mi antigua y nueva yo, pero creo que claramente no tan distantes como creí que fuésemos.
Leyendo y leyendo posteos antiguos, me doy cuenta que siempre caí en la misma situación, una y otra vez, y temo que nunca me voy a poder escapar de ello. Mejor, o peor, siempre viví lo mismo.

La satisfacción que me da poder expresar lo que habita en lo más profundo de mi ser es extraordinaria, y aparentemente desde siempre funcionó de la misma manera. Feliz, o triste, siempre terminaba en este lugar. Lo aterrador de todo, es que hace años que mi vida transcurre diferente, pero que las sensaciones, pensamientos, y sentimientos se encuentran intactos.
De más está decir que mi modo de expresar, o escribir las cosas cambiaron, pero se mantiene su esencia.
Es aterrador el hecho de leerme, y poder transportarme a aquél lugar donde fui tan infeliz, donde me sentía atrapada en el dolor y que no veía salida en absoluto. Aterrador ver que era yo, la que estoy acá en este momento escribiendo y que sufría tanto pero tanto. No puedo (o en realidad no quiero) recordar qué tanto se me estrujaba el corazón, que tanto quería irme de la realidad y desear, con todas las fuerzas que me quedaban, no volver... qué tan oscuro se puede volver todo de repente, y que nada ni nadie pueda frenarte. Sentir que no queda nada más, que ya agotaste todas las vías existentes para salir, para intentar pedir ayuda, para lograrlo pero no poder. Es tan difícil todo.
Hace un rato un completo desconocido me preguntó cómo me definiría. Una pregunta que desde el vamos parecía tan absurda, sacada de contexto y hasta molesta, fue el motor de búsqueda interior para preguntarme realmente cómo me defino, qué soy. Una pregunta tan pero tan pelotuda pero que me abrió mil puertas que supe verlas cerradas pero que al fin y al cabo, entreabiertas se hallaban.
Qué tan triste puede ser recordar a esa persona que había tocado fondo, el fondo más obscuro y tétrico al que puede acercarse alguien. Estar ahí, quieta, esperando lo que nunca iba a llegar, ver la lejanía y sentir en ello una inmensa agonía, perfecta y cómoda, sintiendo placer en esa sensación de vacío, de estar sola y ahogarse en la verborragia de palabras lúgubres como esperando ser llevada por ese fantasma que no existe, imaginando el fin pero no el medio, no logrando siquiera pensar en lo doloroso que podría llegar a ser pero suplicando que se cumpla el objetivo.
Extrañaba este lugar profundo, expresar a la nada la sensación vil de no significar nada. Cero.

Luego, leer la publicación del 8 de febrero de 2013 donde imploraba amor (...), deseaba con todas mis fuerzas sentir eso tan hermoso:

lo único que quería era a alguien con quien compartir las cosas que me apasionan. quería que alguien me esperase en la puerta de la facultad para ir a comer un sanguche en algún parque hiper feliz por nuestro amor. quería que alguien me acompañase en mis derrotas, que me de un abrazo, un beso tierno que me haga olvidar esa decepción. quería debatir con alguien tan terco como yo, para que al final de la discusión sienta enojo, que en ese instante me calmes y cerraras mi berrinche con un beso. quería que cuando ese alguien se sintiese mal, yo estuviese ahí, al pie de la tormenta soportando tal vez su malhumor o su tristeza, hacerlo sentir seguro de nuevo, darle esperanza y hacerlo reír para borrar su sonrisa triste. quería que festejásemos con éxtasis de felicidad cuando a ese alguien le fuese bien en algo que soñaba, estar presente en ese grandioso momento de verlo tan orgulloso de haber hecho algo bien. quería con ese alguien tener algo en común para que podamos cantar, escuchar, leer o hablar y sentirme como en mi casa. quería que cuando yo tuviese miedo o no tuviese la suficiente seguridad para hacer algo, ese alguien me aliente con que todo va a salir bien y que si sale mal, ese alguien iba a estar pase lo que pase porque lo único que quiere es acompañarme en toda circunstancia. quería que ese alguien cada vez que le pasase algo malo, venga a mi sabiendo que en mi iba a encontrar el consuelo perfecto que necesitaba. quería que con ese alguien compartieramos toda una vida juntos, y reírnos de las demás personas que todavía no saben la felicidad que trae sentirnos así. quería que ese alguien existiese, sólo para saber que todo lo que hago al fin y al cabo, vale la pena."


Si me preguntasen en este instante qué es el amor, yo diría que eso. Siento que ya no quiero nada, todo lo más alejado a ello que pueda encontrar, a eso me aferraría.
Como me leí en otras entradas, amar es peligroso. Es entregar todo lo que sos, todo lo que querés, darle el arma más preciada a otra persona. Es quedarte desnuda de alma y de pensamiento hacia aquél que elegís, vaciarte de contenido y que pueda hacerte lo que quiera, estar totalmente indefensa a merced de aquél, que no conocés pero en quien confías, porque amar es confiar en que esa persona no te va a hacer daño, error garrafal.-