''El que no quiso cuando pudo, no podrá cuando quiera.''
-Truth
"Nadie nos advirtió que extrañar es el costo que tienen los buenos momentos".
Mario Benedetti.

viernes, diciembre 08, 2017

Ir y decirle...

Me esta pegando el sol a pleno en mi cara. Me estoy muriendo de calor, y no me importa en absoluto porque estoy tranquila, relajada y con mi gran terapia llamada blog.

Es muy difícil seguir los parámetros impuestos. No es que sea extremandamente difícil, pero creo que las personas estamos constantemente en una puja entre hacer lo que exactamente se debería hacer, y en lo que le encantaría hacer.

Todo dejaría de ser una triste pantomima, para convertirse en la realidad más pura y sincera. Obviamente eso jamas va a pasar por multiples razones: miedo al rechazo, a la perdida de alguien que se quiere, vergüenza, etc.

Sería tan lindo que se nos de la posiblidad de que nos otorguen 24 horas para decir y hacer lo que se nos plazca (siempre dentro del ámbito de la legalidad claro, soy abogada). Mucha gente se sentiría alividada, se sacarían un peso de encima enorme y hasta sentirían satisfacción por verle la cara de estupefacción al otro.

Ir y decirle “sabes qué? Sos un terrible pelotudo, y lo peor no es que lo seas, sino que vas a seguir en ese rol hasta el día del último suspiro”. Muy hermoso.

Ir y decirle “sabes qué? Te elegiría todos los días de mi vida porque sos una persona increible, porque no existe otra persona en la faz de la tierra capaz de excitar cada fibra de mi debil organismo. Te veo y ese no se qué me dice que nos correspondemos, que estamos predestinados y que nada ni nadie va a poder modificar eso jamás”. (Extracto de persona ajena a mi)

Ir y decirle “sabes qué? Tu cara de superado no me convence. Sé cómo sos, y sé que estás actuando. Qué podría criticar de ello? Todos queremos encajar en el mundo, ser aceptados. Pero, realmente estás contento? Realmente podés actuar como si nada hubiese pasado? O mínimamente pretender que no hiciste nada? Cararrota”.

Ir y decirle “sabes qué? No me van a alcanzar las palabras para decirte cuanto agradezco que me hayas abierto los ojos. Cuando alguien realiza exactamente eso que los demás pensaron pero no se animaron a hacer para evitar problemas, cuando uno ve y siente en carne ajena lo que él sintió cuando pasó por lo mismo. Eso es tener huevos y compañerismo. Por eso y, otras cosas, mil gracias”.

Ir y decirle “sabes qué? No estás ni cerca de lo que decís que sos. Tu envidia, tu arrogancia y baja autoestima va a provocar que te quedes solo, y no voy a estar ahí cuando te des cuenta. Inclusive, no creo que vayas a cambiar, es más posible que se llegue a la paz en el Oriente antes que puedas admitir semejante verdad, semejante verdad que podría destruirte por dentro al abrir los ojos”.

Daría muchas cosas por poder verle la cara a una de las personas anónimas a las que hacen referencias las anteriores confesiones. En fin, quedarán por siempre y para siempre en mi conciencia, y en la red.